Impacto de la Calidad de los Potreros en la Producción de Leche

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El uso de potreros de sacrificio, es una práctica utilizada principalmente en las estaciones de otoño, invierno o verano, especialmente durante el período preparto que es uno de los períodos más cruciales, en cuanto a la salud y futura producción de éstos animales, pero también en una menor proporción de los casos, es utilizado para mantener el rebaño que se encuentra en lactancia.

Las condiciones climáticas y las características de uso de estos potreros, durante el invierno, hace que se acumule una cantidad considerable de barro en estos lugares, lo cual no sólo afecta la salud de los animales, sino también, a la imagen de la producción lechera del sur de Chile transmite a los consumidores y público en general. Por esta razón, el uso de estos potreros es una práctica que se encuentra en retroceso, disminuyendo su utilización debido principalmente a la gran cantidad de problemas asociados a su uso, llevando a los productores lecheros a buscar otras alternativas, como es la rotación de praderas asumiendo con ellos el costo de regeneración de éstas, o invirtiendo en infraestructura, construcciones, maquinarias entre otros. A continuación, mencionaremos algunas de las variables que se ven alteradas en nuestras vacas al momento de definir usar uno de estos potreros:

1. CALIDAD DE LECHE

Las condiciones de limpieza o suciedad con que las vacas llegan a la sala de ordeño no solo reflejan la higiene del entorno de la vaca, sino que también la actitud del personal para manipularla en la sala de ordeña.

Rutina de ordeño
En predios donde las vacas llegan con ubres y pezones embarrados se observan rutinas de ordeño incompletas, puesto que el mayor trabajo que conlleva el limpiar pezones en estas condiciones, hace que muchas veces los ordeñadores omitan otros pasos posteriores de la rutina de ordeño, como el despunte, fondo oscuro, y el secado de pezones, significando un desmedro directo en la calidad de la leche, ya que esto conlleva una menor detección de mastitis clínicas, ordeño de pezones húmedos (y mal lavados), paso de leche con mastitis al estanque aumentando los recuentos de células somáticas (RSC), entre otros . Por otro lado, la condición de limpieza con la lleguen las vacas a la ordeña incidirá directamente en las UFC, ya que nuevamente esto se relaciona con la rutina de ordeño, y con la capacidad y alcance que tengan sus ordeñadores de preparar vacas muy embarradas.

Pezones y ubre
El exceso de barro en potreros donde se mantienen las vacas afecta directamente la piel de los pezones, ya que el barro provoca deshidratación de la piel cuando tiene directo contacto con esta siendo además irritante. En los meses de menor temperatura, es frecuente observar heridas en la piel del pezón debido al frío, viento y el barro, heridas que son muy dolorosas, además de que predisponen a la colonización de la ubre por patógenos causantes de mastitis, y son una fuente de propagación de estos. El mantenimiento de una buena condición del pezón es importante no sólo para prevenir nuevas infecciones intramamarias, vacas con pezones severamente lesionados, reducen la producción de leche entre un 5-10% e incrementan el tiempo de ordeño entre un 25-50%. Si bien la aplicación de un sellador de pezones (dipping) con emolientes de calidad aplicada en toda la superficie del pezón, ayudará a hidratar la piel, no es la solución definitiva, ya que para que sea efectivo debe secarse en la piel antes de tomar contacto con estas condiciones adversas. No debemos olvidar que no existe ningún desinfectante de pezones que elimine todos los patógenos. Es importante destacar, que vacas secas expuestas a potreros con gran cantidad de barro, por ende, bacterias ambientales, corren un alto riesgo de infecciones intramamarias, ya sea al inicio o al final de este periodo, ya que el tapón de queratina, barrera natural del pezón, demora entre 8 a 10 días aproximadamente en formarse, e incluso en un grupo de vacas puede que no se forme. Todo lo anteriormente expuesto, se traduce en pérdida económica ya que afecta la calidad de leche por aumento en el recuento de células somáticas, lo que se asocia a una perdida en la producción de leche del rebaño (CUADRO 1):

Por otro lado el aumento en la Incidencia (casos nuevos) de mastitis, aumenta los costos:

El cuadro anterior, pretende explicar que el aumento del costo, se compone en un 66% en pérdida de producción de leche, 5,7% por el aumento en la leche descartada, se eliminan más vacas por problemas de mastitis, etc.

A esto último debemos sumarle la pérdida del potencial genético, el cual es invaluable.

2. ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN

El llevar a cabo un buen periodo de preparto, es importante para asegurar una adecuada lactancia y salud del rebaño. Normalmente esta etapa se lleva a cabo entre 21 a 28 días previo a la fecha probable de parto, en vacas y vaquillas respectivamente, periodo en el cual aumentan sus necesidades energéticas y proteicas, dadas por el crecimiento del feto, de la ubre y de la síntesis de calostro. Paralelamente, el consumo de materia seca (MS) disminuye en aproximadamente un 30%, siendo más evidente en la última semana previo al parto. En potreros de sacrificio durante este periodo, esa baja de consumo se acentúa, lo que se ha asociado a una mayor probabilidad de presentar enfermedades metabólicas e infecciosas posterior al parto, donde retenciones de placenta, metritis y endometritis aumentan hasta 3 veces por sobre su rango esperado (<15%). Incluso hay bajas en calidad de calostro (por disminución de las inmunoglobulinas) que harán que el ternero no obtenga la inmunidad apropiada.

Los requerimientos de energía en vacas preparto fluctúan entre las 2,4 a las 2,6 Mcal EM/kg, el de proteína es de alrededor de un 13 a 14,5%. Para vaquillas el requerimiento de proteína es algo superior, ya que aún se encuentran en crecimiento. Dependiendo del nivel productivo de las vacas se debe otorgar de 3 a 5 kilos de concentrado preparto con sales minerales especiales, heno y ensilaje de alto contenido de materia seca y de buena calidad, que posean un adecuado tamaño de fibra la cual permita estimular la rumia y la salivación. Recuerde que mantener el bienestar de las vacas en este periodo marcara la diferencia en la lactancia venidera.

3. BIENESTAR ANIMAL

El bienestar de los animales se define como la capacidad de un animal de adaptarse física y mentalmente al ambiente en el cual se encuentra y la presencia de barro lo afecta directamente. Podemos hacer el ejercicio de evaluar el bienestar de nuestros animales utilizando el denominado principio de las cinco necesidades:

  • Necesidad de no padecer de hambre ni sed prolongados: ¿les estamos entregando una dieta adecuada, agua a libre disposición y buen acceso a bebederos y comederos?
  • Necesidad de estar en un ambiente cómodo: ¿les estamos proporcionando un ambiente adecuado, protección contra clima adverso, incluyendo refugio y una zona cómoda de descanso?
  • Protección contra el dolor, lesión o enfermedad: ¿nos aseguramos de tener medidas de prevención adecuadas, diagnóstico rápido y tratamiento de problemas de salud?
  • Capacidad de expresar un comportamiento natural y normal: ¿les estamos entregando el espacio, instalaciones y compañía adecuadas para que puedan desarrollar sus conductas naturales?
  • Protección contra el miedo, angustia o estrés: ¿les estamos dando un entorno adecuado y un trato que evite el sufrimiento físico y mental?

Como podemos ver, varias de esas necesidades son difíciles de suplir cuando mantenemos a nuestros animales en potreros de sacrificio. Debido a ello, el desempeño productivo y el bienestar de nuestros animales se verá afectado de varias formas, todas con implicancias importantes para su sistema productivo.

Disminución del tiempo de descanso y rumia
Las vacas normalmente pasan una gran proporción del día echadas. Ese comportamiento natural de descanso es extremadamente importante para ellas, favorece la rumia, la producción de leche y el descanso. Está demostrado que las vacas evitan echarse en zonas mojadas o sobre barro. Sin embargo, cuando están agotadas, las vacas se echarán de todas maneras, incluso en ausencia de un lugar cómodo, limpio y seco para descanso. Cuando no encuentran zonas secas y cómodas, las vacas pueden reducir su tiempo echadas hasta en 3-5 horas o incluso pasar sólo unas pocas horas al día echadas. En consecuencia, se ven también reducidos los tiempos de rumia. Además, la falta de espacios disponibles para el descanso puede aumentar la competencia entre los animales.

– Disminución del consumo de alimento y aumento del gasto energético
La presencia de barro puede tener un impacto negativo en el consumo de alimento. Los animales tienden a desplazarse menos si tienen que hacer mucho esfuerzo para llegar al comedero. Dependiendo de la cantidad de barro y de que tan lejos están los comederos, el consumo de alimento puede disminuir de un 5% (con 12 cm de barro) hasta un 30% (con 40 cm de barro). Por otro lado, si tienen que hacer más esfuerzo para desplazarse o bien no pueden echarse a descansar, gastarán mucha energía.

Lo anterior también se aplica al consumo de agua, muy necesaria para la producción de leche. Si el acceso a los bebederos es dificultoso, los animales se acercarán menos y por lo tanto consumirán menos agua.

Otro aspecto importante de considerar es que la capacidad aislante del pelaje disminuye cuando está apelmazado o con barro. Un pelaje en estas condiciones puede llegar a ser 80% menos efectivo en proveer aislamiento térmico que un pelaje limpio y seco. Eso las hace ser mucho más susceptibles al estrés por frío, lo cual puede afectar al sistema inmune y en consecuencia ser menos resistentes a enfermedades; y por otro lado aumentan sus requerimientos energéticos de mantención.

– Problemas de salud
Al barro es enemigo de la salud de sus animales y puede ocasionar serios problemas. Las vacas serán más susceptibles a problemas podales y por ende a cojeras. Además, la mezcla de barro y heces contiene microoganismos, que pueden producir patologías podales. La entrada de estos patógenos es facilitada por el contacto constante de las pezuñas con zonas húmedas.

  • En el caso de los terneros, las infecciones por ejemplo por coccidias son más comunes en ambientes húmedos. Los animales, al tener el pelaje sucio con barro contaminado, pueden infectarse cuando se acicalan.

– Problemas al parto y salud del ternero
La presencia de barro y fecas en las zonas de parto pueden aumentar el riesgo de enfermedades infecciosas como la metritis postparto. Además, se ensucian las ubres más fácilmente y cuando el ternero mama por primera vez de la madre, ingiere bacterias junto con el calostro, momento en el que su sistema inmune todavía no se encuentra listo para enfrentar este tipo de patógenos. Terneros nacidos en piso mojado o con barro, son también más vulnerables a infección de ombligo, lo que puede llevar a septicemia generando incluso la muerte de la cría.

Por lo anteriormente señalado, es conveniente revisar alternativas que nos lleven a evitar pérdidas económicas en nuestros sistemas productivos, además de poner el foco en la sustentabilidad de la producción de leche, lo que implica dentro de otras cosas, beneficios para los animales , medio ambiente, productores y sus trabajadores.

REFERENCIAS:
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