Nutrición Mineral en Vacas de Lechería [Parte 3]

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Leer la 1ª Parte o 2ª Parte

En ediciones anteriores de esta revista hemos revisado la importancia de los minerales en la nutrición de las vacas de lechería, las formas de detectar deficiencias y excesos de los mismos y los distintos medios o mecanismos que existen para suplementar a nuestros animales.

En esta tercera parte veremos algunas enfermedades asociadas a las deficiencias minerales en los animales de abasto, los signos clínicos que presentan, el cómo identificarlas, cómo tratarlas y cómo prevenirlas.

Partiremos de la premisa que es esencial el hacer un buen diagnóstico de las enfermedades, nada de lo que se haga dará resultados satisfactorios si la identificación de la enfermedad no está bien hecho, por lo tanto es importantísimo estar siempre asesorado por un médico veterinario con el fin de poder siempre contar con un apoyo profesional a la hora de tomar decisiones.

Paresia Puerperal, Hipocalcemia o Fiebre de Leche

La denominada fiebre de leche (que de fiebre no tiene nada, ni siquiera hay un aumento de la temperatura en los animales) debe ser la enfermedad metabólica más conocida entre los productores lecheros. Es causada por una baja en los niveles de Calcio en sangre, por lo tanto, este mineral no se encuentra disponible para los distintos procesos bioquímicos en los que es necesario y recordemos que una de sus funciones es la contracción muscular; el que no exista contracción muscular nos lleva a una parálisis flácida, por consiguiente el animal se cae al suelo y no puede volver a reincorporarse.

Pero, no todos los animales que se caen y no se vuelven a parar sufren de Fiebre de Leche. Para explicar mejor esto diremos que:

La fiebre de leche es una enfermedad metabólica que afecta a las vacas con insuficiente movilización de Calcio entre las 24 hrs antes del parto y las 72 hrs posterior al parto, se caracteriza por postración, debilidad, decaimiento y en casos severos puede conducir a la muerte del animal. Es más probable que aparezca en vacas posterior al 3er parto, vacas con condición corporal en los extremos (muy flacas o muy gordas), se ha detectado una mayor incidencia de esta enfermedad en vacas Jersey y existe la tendencia que si una vaca ha presentado la enfermedad es más probable que se vuelva a manifestar en los siguientes partos.

El tratamiento de esta enfermedad está basado en administrar Calcio al animal con el fin de normalizar los niveles de este elemento en el organismo, lo más común y que es una excelente medida es aportar este elemento de forma endovenosa (en la vena mamaria o en la yugular) asociado a un cardiotónico. Si el diagnostico está bien hecho y la administración ha sido la suficiente la respuesta al tratamiento debería ser casi inmediata, con la consecuente reincorporación del animal y la vuelta a su estado normal. Algunos consejos para poder aumentar las posibilidades de éxito en el tratamiento son:

Una botella de calcio endovenoso alcanza más o menos para una vaca de 350-400 kg de peso vivo, si el animal tiene un peso mayor es mejor administrar dos botellas de calcio a la vez.

Mientras más rápido sea detectado el animal con el problema, más rápido se debe hacer el tratamiento, vacas que han pasado mucho tiempo en decúbito (un fin de semana por ejemplo) aunque el diagnostico este bien hecho y el tratamiento también, las posibilidades de éxito se reducen drásticamente.

Más importante que el tratamiento en sí, son los cuidados de enfermería que se le den a los anima les con el problema: protegerlos de las inclemencias del tiempo, administrar agua y comida, cada ciertas horas cambiarlos de posición por la compresión que se genera en las grandes masas musculares, ordeñar las vacas para prevenir posibles mastitis.

Siempre es mejor prevenir que lamentar, si la incidencia de Fiebre de Leche es alta en el rebaño, evalúe la posibilidad de dar sales minerales Pre-Parto a las vacas secas o incluso el uso de Sales Aniónicas.

Tetania Hipomagnesémica

La Tetania de los pastos en una enfermedad que afecta a los rumiantes y que ocurre con frecuencia en zonas de clima frío y húmedo, que basan su alimentación en el pastoreo de los animales. Los signos clínicos asociados son marcha tambaleante, debilidad, agresividad, salivación profusa, temblores musculares, postración y muerte.

Esta enfermedad se da principalmente en animales con buena condición corporal, por la falta de aporte de Magnesio en la dieta y la insuficiente movilización de este elemento en el organismo. La época en que mayormente se presentan estos casos es a finales de invierno y comienzos de primavera (etapa donde los pastos se encuentran en crecimiento activo). Esto está dado porque los pastos más tiernos tienen una mayor cantidad de agua y una menor cantidad de energía total, esto hace que con el exceso de agua la tasa de pasaje del alimento sea más rápida por lo tanto el Magnesio no se alcanza a absorber y dado que el aprovechamiento de este elemento es de tipo activa, al no tener energía el pasto, no hay absorción de Magnesio.

Punto importante para la prevención de esta enfermedad es el entender la competencia que existe entre el Potasio y el Magnesio a la hora de la absorción (que ocurre en el rumen), porque el uso de purines para fertilizar las praderas tiene grandes ventajas a la hora de la producción de pasturas, pero aporta mucho Potasio al medio y como el Magnesio al momento de la absorción, puede desencadenar gran número de animales afectados por Tetania Hipomagnesémlca.

El tratamiento se hace en base a la aplicación de algún compuesto con magnesio, asociado a otros elementos (calcio y fósforo, por ejemplo) por vía endovenosa lenta.

Enfermedades del músculo blanco

Si bien no es una enfermedad que afecte principalmente a las vacas de lechería, si es una patología asociada a un deficiencia de selenio en la dieta y se manifiesta principalmente en animales más jóvenes. Su presencia podría darnos indicios de una deficiencia subclínica en los animales adultos del rebaño.

La enfermedad del músculo blanco o miodegeneración nutricional es una enfermedad carencial asociada a la deficiencia de Vitamina E, de Selenio o de ambos elementos que afecta a los músculos de los animales y que se presenta con signos clínicos como debilidad, incoordinación al caminar, ataxia, decúbito y muerte.

Se presenta en animales jóvenes que reciben una dieta deficiente en Selenio (los terrenos de la zona sur de Chile y aledañas a lagos son históricamente deficientes en este elemento) y su manifestación clínica, como dijimos antes, podría indicar una deficiencia generalizada de este elemento en el resto del rebaño.

En vacas de lechería algunas pistas que nos llevarían a pensar en que existe una deficiencia de este mineral son: Alta incidencia de mastitis, baja en la fertilidad del rebaño, abortos y problemas de retención de placenta en vacas post parto con las posteriores metritis o endometritis.

La prevención de esta deficiencia se realiza a través del aporte de este elemento en la dieta, ya sea por medio de sales minerales en polvo, bloques minerales o bolos intrarruminales. 

Conclusiones

  • Las enfermedades descritas son solo la manifestación final de una deficiencia mineral en los animales, el objetivo es SIEMPRE detectar a tiempo estas falencias, tratarlas de forma integral y conjunta, tomando un enfoque de medicina veterinaria preventiva de rebaño.
  • Existen muchas maneras de detectar deficiencias o excesos de minerales y de suplementar los animales del rebaño con los distintos elementos, sólo debe encontrar el que más se acomoda a su forma de manejo y adaptarlo a la realidad de su lechería.
  • Siempre asesórese por profesionales veterinarios a la hora de tomar decisiones asociadas a la nutrición mineral en sus animales.
  • COLUN cuenta con una amplia gama de soluciones a la hora de abordar problemas asociados a los minerales, acérquese a cualquier Agencia Comercial COLUN para recibir mayor información sobre estos temas.