Interacción Humano Animal en Rebaños Lecheros

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Interacción Humano Animal y el bienestar

Como es sabido la relación humano-animal en los sistemas productivos no es un tema alejado, más bien forma parte de los manejos diarios a los que están sometidos los animales y con los que tiene que lidiar a diario el personal a cargo de los mismos. El resultado de esta interacción es muy importante para los animales y puede tener consecuencias positivas o negativas en su bienestar y productividad. Por lo tanto, resulta un tema relevante para los productores lecheros y que debe ser considerado cuando se realizan mejoras en los manejos. Es así, como Martínez y col (2016) describen que en los sistemas productivos lecheros la interacción humanoanimal se basa en las herramientas y oportunidades que tiene el hombre de cuidar a las vacas y que consiste principalmente en asegurar su salud, debido a que los seres humanos forman parte del ambiente que los rodea y de sus relaciones sociales. Desde el punto de vista animal, los resultados de esta interacción, pueden variar de acuerdo a la experiencia previa de los animales (positiva o negativa); por ejemplo en el caso de una experiencia negativa, cuando los animales son sometidos a altos niveles de miedo durante las rutinas de manejo, puede resultar en estrés crónico y efectos adversos en el crecimiento y en la reproducción (Hemsworth y col, 2000). Por lo tanto, estar atentos a los manejos rutinarios donde interactúan humanos y animales, es de suma importancia y nos permitirá reconocer al personal idóneo para ejecutar labores con los animales, además de identificar los puntos críticos en cada manejo, lo cual ayudará en la toma de mejores decisiones para generar un impacto positivo en el bienestar animal, la productividad y como consecuencia en la rentabilidad del rebaño.

CONSIDERACIONES DE LOS OPERARIOS EN RELACIÓN A LA INTERACCIÓN HUMANO-ANIMAL

Es importante destacar en primer lugar que la actitud que demuestre un operario frente a un animal, se describe como la tendencia psicológica de valorar a dicho animal de forma positiva, neutra o negativa. Esta valoración, podría estar condicionada por varios aspectos tales como: su temperamento, edad, género y nivel educacional. Adicionalmente, la creencia que tienen los operarios sobre las características generales de las vacas, como son las siguientes ideas: “es gratificante trabajar con vacas”, “las vacas son inteligentes o entretenidas”, ha sido correlacionado positivamente con interacciones humano-animal positivas, vale decir cuando los operarios valoran su trabajo con vacas lecheras como una experiencia positiva, esto se traduce en mejor trato hacia esos animales durante los manejos en el predio. Por lo tanto, la evaluación de este valor asignado por el personal a cargo podría ayudar a determinar el nivel de la interacción humano-animal (Hemsworth y Coleman, 2011).

Por otro lado, cuando usamos la psicología para explicar la conducta humana, son la actitud y la personalidad los conceptos comúnmente utilizados. Está misma teoría describe que la conducta humana tiende a ser positiva cuando sus recuerdos son positivos o la realización de dicha actividad se relaciona con algo placentero y lo opuesto ocurre si el recuerdo o actividad se asocia con actividades negativas o consideradas poco placenteras (Ajzen y Fishbein, 1980). Es en este marco conceptual es que dos autores Australianos (Hemsworth y Coleman, 1998) proponen un modelo que explica por primera vez la interacción humano-animal, descrita como una relación recíproca (causa-consecuencia) entre las actitudes del operador o personal a cargo de los animales y la respuesta de los animales (Figura 1).

FIGURA 1. MODELO DE INTERACCIÓN HUMANOANIMAL DE HEMSWORTH Y COLEMAN (1998)

Por lo tanto, la conducta expresada por los encargados hacia los animales puede provocar una respuesta de miedo, dependiendo de la intensidad del estimulo y de la experiencia previa (Price, 1999). Es decir, si un operario por ejemplo NO ha recibo ningún tipo de capacitación en manejo y bienestar animal y su experiencia previa es utilizar un elemento de arreo para golpear y apurar a los animales “debido a que esa práctica hace su trabajo más fácil y rápido”, los animales responderán con miedo, estrés e incluso agresividad frente a este operario y a este tipo de manejo, lo que, probablemente, en el futuro lleve a los animales a rehusar está acción. Lo anterior, nos invita a estar siempre atentos a los manejos realizados en el predio y sobre todo a mantener una rutina regular de capacitación de los operarios que manejan el ganado, no tan sólo porque la capacitación es hoy en día parte de la legislación vigente (Ley 20.380 Sobre protección animal), sino también por las repercusiones y consecuencias negativas que malos hábitos pueden provocar en nuestros animales.

RESPUESTAS DE LAS VACAS LECHERAS FRENTE A INTERACCIONES HUMANO-ANIMAL

Debemos recordar que existen distintos tipos de manejos en que se requiere de la interacción de operarios con animales. De acuerdo con Waiblinger y col (2006), entre los distintos tipos de contacto entre los operarios y los animales, podemos mencionar:

  1. Presencia Visual
  2. Moviéndose entre los animales sin contacto físico, posiblemente utilizando la vocalización (ej: arreo)
  3. Contacto físico
  4. Alimentación ( recompensa)
  5. Manejo invasivo (ej. descorne)
Un ejemplo típico de interacción común en lechería, debido a la frecuencia de ordeños diarios, es la conducción de animales, aquí la interacción humanoanimal mide el esfuerzo que hace un operario para conducir o arrear los animales desde el predio a la sala de ordeño, expresado en el número de gritos, silbidos, golpes o empujones. La respuesta del animal a este manejo puede ser cuantificada y calificada como buena, regular o mala (Huertas y col, 2016). Por ejemplo, si la respuesta del animal fuera de miedo, se puede evaluar mediante el registro de la distancia de fuga, número de movimientos de defensa y escape, vocalizaciones, posición de la cabeza (más alta en situaciones de más estrés). Además de respuestas conductuales, están las respuestas fisiológicas (Figura 2) que pueden variar de acuerdo al método de arreo utilizado por el operario (Huertas y col, 2016).
FIGURA 2. COMPARACIÓN DE LOS MÉTODOS DE ARREO UTILIZADOS EN ANIMALES DE ABASTO Y LAS RESPUESTAS PROVOCADAS EN LOS ANIMALES (ADAPTADO DE HUERTAS Y COL,2016)

Comparación de los métodos de aRREO

En vacas de lechería, existen varios estudios sobre las respuestas de los animales frente a interacciones humano-animal (Hemsworth y coleman., 1998 ; Waiblinger y col., 2006; Ivemeyer y col., 2011). En el caso de interacciones negativas, en los animales se describen respuestas de tipo conductual y fisiológicas, como aumentar la incomodidad y la frecuencia cardíaca durante el ordeño o evitar moverse, caer y rehusarse a ciertos manejos (Rushen y col., 1999; Grandin.,1997). Por otra parte, interacciones negativas de los operarios con vacas lecheras han sido asociadas con efectos productivos negativos, como alteración en la salida de la leche y aumento en la leche residual, por reducción en la producción de occitocina, lo cual puede incluso duplicarse cuando están frente a una interacción negativa provocada por un operario que asusta a los animales, comparado con un buen manejador (Figura 3). Además, se ha reportado reducción en la cantidad y calidad de la leche producida (reducción en contenido de grasa y proteína) (Napolitano y col., 2020). Por otro lado, es importante destacar que las interacciones humano-animal positivas han sido asociadas no sólo con facilidad de los operarios para realizar los manejos en forma más rápida y sin mayores complicaciones, sino también con aumento de la fertilidad y mejoras en la salud mamaria de los animales, debido a que reduce el nivel de estrés en las vacas y esto a su vez mejora la función del sistema inmune (Ivemeyer y col., 2011). Además, se han reportado incrementos en el rango de crecimiento de los terneros. Adicionalmente, una interacción positiva reduce el riego de los operarios de sufrir accidentes durante el ordeño, transporte y/o procedimientos veterinarios. En síntesis, para un mejor bienestar del rebaño y una adecuada productividad, debemos velar por que las interacciones humanoanimal sean idealmente positivas en cada uno de los manejos asociados a la producción láctea, para ello es fundamental contar con personal capacitado y que consideren que trabajar con animales es una experiencia enriquecedora y placentera para ellos y de este modo estaremos asegurando buenas prácticas ganaderas, bienestar animal y rentabilidad del sistema.

FIGURA 3. EFECTO DE INTERACIÓN HUMANOANIMAL (OPERARIO-VACA) EN LOS KILOS DE LECHE RESIDUAL EN GANADO LECHERO. (ADAPTADO DE RUSHEN Y COL.,1999)Efectos de la interacción humano animal

REFERENCIAS

  • Ajzen I, Fishbein M (1980) La comprensión de las actitudes y la predicción de la conducta social. Nueva Jersey: Prentice- Hall, Fundación Purina, Barcelona, Spain, pp. 278.
  • Grandin, T. 1997. Assessment of stress during handling and transport. J. Anim. Sci. 75:249–257.
  • Hemsworth PH, Coleman GJ (1998) Human-livestock interactions: the stockperson and the productivity and welfare of intensively farmed animals. CAB International, London, UK, pp. 140.
  • Hemsworth, PH, Barnett, JL and Borg, S (2000) Relationships between human-animal interactions and productivity of commercial dairy cows. Journal of Animal Science 78, 2821–2831.
  • Hemsworth, PH and Coleman, GJ (2011) Human- Livestock Interctions, 2nd Edn. Wallingford, UK: CABI Head Office.
  • Huertas S.; Mota-Rojas, D.; Zermeño-Acosta, M.; Borderas, F.; Trujillo, ME.; Romero, M. Bienestar Animal: una visión global en Iberoamérica Edition: Third edition (2016). Chapter: Capítulo 18. Evaluación de los métodos de arreo en animales de abasto. Libro Bienestar Animal. Editorial Elsevier, España. Publisher: editorial elsevier España.
  • Ivemeyer S, Knierim U and Waiblinger S (2011) Effect of human-animal relationship and management on udder health in Swiss dairy herds. Journal of Dairy Science 94, 5890–5902.
  • Martínez, G. M., Suárez, V. H., & Ghezzi, M. D. (2016). Influence of the human-animal relationship on productivity and animal welfare in dairy farms. Revista Argentina de Producción Animal, 36(2), 75-82.
  • Napolitano, F., Bragaglio, A., Sabia, E., Serrapica, F., Braghieri, A., & De Rosa, G. (2020). The human−animal relationship in dairy animals. Journal of Dairy Research, 87(S1), 47-52.
  • Price EO (1999) Behavioral development in animals undergoing domestication. Applied Animal Behaviour Science 65, 245–271.
  • Waiblinger S, Boivinb X, Pedersenc V, Tosid MN, Janczake AM, et al. (2006) Assessing the human-animal relationship in farmed species: A critical review. Applied Animal Behaviour Science 101: 185-242.