Gestionando su Negocio Lechero
Costo Crianza de Reemplazos en Lechería

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Uno de los costos más importantes del negocio lechero es el de reposición. Está entre los tres que explican casi el 80% de producir un litro de leche, después de la alimentación y con una participación muy similar al costo de mano de obra, con aproximadamente el 20-25% del total.

El reemplazo de las vaquillas representa el futuro productivo del rebaño lechero, por lo que es necesario una nutrición y manejo que permita tener vaquillas sanas, y “producidas” a un costo eficiente, considerando que anualmente se debe reemplazar entre el 20-30 % del rebaño lechero. Existe una deuda en general de los productores con su crianza, partiendo por las ternereras que en general son el patio trasero de las lecherías; la crianza de vaquillas y sus necesidades en general son postergadas para priorizar a las vacas en producción, comprometiendo finalmente el futuro mismo de la lechería.

Existen diversas opiniones acerca de analizar la crianza de reemplazos como un negocio separado de la lechería, considerando innecesario este análisis, ya que las vaquillas deben ser criadas si o si por el productor para continuar en el negocio lechero, frente a estas opiniones, que si bien no dejan de tener razón; hay que decir que la única forma de detectar problemas es haciendo un análisis independiente que permita aislar factores productivos, de nutrición, sanidad, y obviamente económicos que no nos dejan ser eficientes en la crianza y por ende en nuestro negocio lechero.

Uno de los aspectos más importantes a considerar y que marcará completamente la diferencia entre sistemas que son eficientes de los que no lo son, es la edad de la vaquilla al primer parto. La edad recomendada para equilibrar eficiencia económica y madurez fisiológica de la vaquilla es que el primer parto ocurra a los 24 meses de edad. Para lograr esta meta necesitamos que para el encaste la vaquilla haya alcanzado el 70% del peso adulto (en el caso de vacas de 500 kilos, el encaste de la vaquilla debería realizarse con aprox. 350 kilos) para lograr esto necesitamos una ganancia en kilos de 690 gr/dia de Ganancia de Peso Diaria (GPD) desde el nacimiento al encaste, (asumiendo un peso al nacimiento de 40 kilos y que por lo tanto debe ganar 310 kilos en 15 meses) y que obviamente debe mantenerse hasta llegar al momento del parto, lo que parece sencillo pero que en la realidad es algo muy distinto, teniendo en cuenta que la edad promedio al parto de los rebaños lecheros va de los 28-30 meses ( lo que significan ganancias que no superan los 540 gr/día de GPD hasta el periodo de encaste).

Se comparan 3 sistemas de crianza (cuadro 1) donde se muestran los costos incurridos en la crianza de las terneras desde el nacimiento hasta el primer parto, comparando entradas a encaste a los 13, 15 y 19 meses.

Las diferencias más notables en costo se ven a nivel de alimentación como es de esperar, la mano de obra varía según los días incurridos en el proceso de crianza para cada caso.

En el primer caso (13 meses) se consideró el uso de un buen sustituto lácteo a razón de 5 litros/día, por 60 días, concentrado inicial por 75 días, suplementación con concentrado de crecimiento hasta los 6 meses, y luego praderas. En el encaste a 15 meses es muy parecido al anterior, la diferencia es el uso de productos de calidad standar, según lo disponible normalmente en el mercado, la suplementación con concentrado de crecimiento es hasta los 4 meses, pero se apoyaría a esta crianza con un ensilaje desde los 60 a los 120 días. En el encaste a 19 meses, se considera el uso de un sustituto regular por 60 días, concentrado inicial por 60 días y concentrado de crecimiento sólo hasta los 4 meses sin suplementación de ensilajes. El costo de forrajes se ve aumentado, por la mayor cantidad de días que se requiere que los animales estén a pastoreo, costo que en general el productor no lo siente, ya que no lo desembolsa a diario, pero que si es notado por aquel que trabaja en sistemas intensivos y que ve reducida su oferta de forrajes para las vacas en periodos críticos ya que tiene que asignar más área de pastoreo para la crianza.

Con los costos anteriores se tienen costos totales similares en el sistema de 13 y 15 meses al encaste, el sistema de encaste a los 19 meses además de ser más ineficiente productivamente, es aproximadamente $100.000 más caro.

Si lo llevamos a costo mensual, el de 13 meses es aproximadamente 6-10% más caro que los otros dos sistemas, pero al calcular el costo del kilo producido el encaste más tardío es un 20-25% más caro, ya que los kilos objetivo son los mismos, pero toma más tiempo e insumos lograrlos.

Las ganancias promedio del cada sistema es de 730 gr/día (caso 1), 660 gr/día (caso 2) y 530 gr/día (caso 3).

Las ganancias de pesos son distintas en cada periodo, pero claramente se ve la diferencia obtenida en los primeros 120 días de vida, lo que da como resultado una ternera más firme al destete y con mayor posibilidad de seguir teniendo ganancias adecuadas al recibir una buena alimentación que satisfaga sus necesidades.

Los pesos logrados al encaste y al parto dan cuenta también de las diferencias, donde, en el caso 3, apenas se llega a los pesos objetivos en estos 2 hitos del desarrollo de la futura lechera y que marcarán también su desempeño productivo.

Con los antecedentes anteriores se calcula el diferencial en costo de un día más de crianza, comparando el encaste a los 15 meses y los 19 meses, en dónde el diferencial es poco más de 80 mil pesos, el diferencial en días incurridos en el proceso desde el nacimiento al parto son 120 días, los que nos daría un costo de $694/día.

Por otro lado esa vaquilla entraría en producción 120 días después, por lo que habría una producción de leche que se estaría perdiendo, y por ende ingresos por la venta de esa leche que se estarían dejando de percibir, si calculamos una producción de 18 litros promedio para esa vaquilla, a un precio promedio de $200/lt, tenemos $3.600/día, por lo tanto si se suman los costos extras más estos ingresos que no se reciben, se tendrían $4.294/día, llevados a esos 120 días extras son $772.888, lo que es el valor de compra de una vaquilla preñada.

La cifra es bastante impactante ya que por cada vaquilla “mal criada” se podría comprar una vaquilla, esto podría llevar a que algunos deban repensar su negocio y quizás preguntarse si quizás no será más conveniente comprar las vaquillas necesarias, que estar pasando por el dolor de cabeza de criarlas, pero hay consideraciones importantes que se deben tener en cuenta, la disponibilidad de vaquillas en el mercado, la calidad genética de estas y por sobre todo el estatus sanitario, ya que al comprar, si no se toman las debidas precauciones podría estar importando patógenos no deseados a su predio.

Esta cifra se podría reducir ya que para obtener esos 18 litros en una vaquilla de primera lactancia, también hay que incurrir en algunos costos; pero siendo que las praderas ya están(dando por sentado que hay una capacidad de sostener estas vaquillas extras) y por lo tanto se puede considerar que las fertilizaciones y regeneraciones se harían de todas maneras, y que la mayor parte de los costos tienen un componente fijo que no se vería afectado por tener una animal más, los costos asociados a un animal más seria el concentrado aprox $50/litro y algo más en mantención sala, inseminación y sanidad, podríamos sumar otros $10, con lo que el margen sería de $140/litro, lo que aun daría como resultado una cifra que alcanza los $580.000 de costo de esta vaquilla criada menos eficientemente.

En el caso que no existiera una capacidad de mantener más vaquillas dentro de la explotación sin hacer grandes inversiones o gastos, estaríamos frente a un negocio alternativo de venta de estos vientres con lo que también se estaría aumentando la eficiencia económica del predio, o podría permitir tener una renovación de los vientres existentes en el caso de tener vacas que ya no son viables ya sea por productividad, fertilidad, edad, etc.

Es por ello que así como todos se preocupan de una mayor producción por vaca, de hacer mejoras en la sala de ordeña, patios y cualquier otra tecnología para las vacas en producción, esta debe ir de la mano de una buena crianza asociada, que dará como resultado vacas más longevas, más productivas y con menos problemas sanitarios.