Asegurando el Bienestar de mi Rebaño [Parte 2]

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Asegurando el bienestar de mi rebaño

Este artículo corresponde a la continuación de la edición anterior en el que dimos a conocer herramientas para aprender a mirar e interpretar las señales y el lenguaje de los animales y poder potenciar en forma positiva y en conjunto bienestar y productividad. A modo de recordatorio existen 4 principios básicos basados en las 5 libertades de los animales que son la base para asegurar un mínimo bienestar en cualquier rebaño lechero. En esta nueva edición vamos a revisar los dos últimos principios de bienestar: Buena salud y apropiada conducta, señalados en la siguiente tabla:

Basado en el welfare quality project, Winckler y col 2007

BUENA SALUD

El concepto de buena salud, si bien es un concepto bastante amplio, es posible medirlo. A través de algunos criterios de bienestar (ausencia de injurias, enfermedades y dolor), se hace más fácil evaluar y describir la salud general del rebaño. Un adecuado estado de salud es el pilar fundamental de cualquier producción láctea. Una vaca sana es capaz de manifestar su máximo potencial en términos fisiológicos, reproductivos y productivos. Además, una vaca sana es el reflejo del bienestar que ese animal recibe en el rebaño. Por lo tanto, velar por un rebaño sano debe ser una prioridad.

A continuación, veremos algunos ejemplos de medidas que nos ayudarán a conocer mejor el estado de salud del rebaño y como pueden ser llevadas a cabo:

1. COJERAS

Como hemos visto en ediciones anteriores, la salud de las pezuñas es fundamental para el correcto funcionamiento del aparato locomotor. Miembros sanos permiten a los animales un adecuado desplazamiento sobre todo en sistemas productivos a pastoreo donde los animales recorren largos trayectos para obtener alimento y/o agua y acudir a la sala de ordeña. Es por ello que la observación del estado de salud de miembros anteriores y posteriores debe ser primordial cuando se observa al ganado. Hay que tener presente que se debe hacer énfasis en la prevención de las lesiones antes que en el tratamiento. En este punto existen algunos factores que debemos tomar en consideración para evitar lesiones y mantener una adecuada salud podal:

  • Buena alimentación y óptimo sistema inmune: se recomienda alimentar a los animales de acuerdoal estado fisiológico (evite riesgo de laminitis), suministrar un adecuado contenido de fibra en laración, recordar los cambios alimenticios durante el periodo de transición de la vaca. En el caso de tener varios animales con problemas podales es bueno consultar la opinión de un experto nutricionista o especialista en temas de alimentación bovina, ya que esta puede ser la causa del problema.
  • Manejar un ambiente limpio, libre de riesgos de infección: evitar humedad excesiva en la zona de las pezuñas, realizar recortes preventivos durante la lactancia (un mes antes del secado y alrededor de los 50 a 80 días postparto), usar pediluvios en casos que sea necesario y tratar a los animales infecciosos en zonas separadas para evitar el contagio del resto del rebaño.
  • Revisar el estado de los caminos periódicamente: elimine o reduzca el exceso de barro y piedras que puedan causar lesiones.
  • Manejo adecuado: NUNCA apure a los animales, camine y desplácelos a su ritmo, use los conceptos de zona de fuga y punto de balance.

¿A QUÉ ANIMALES Y CUÁNDO DEBO MIRAR PARA REVISAR COJERAS?

Se recomienda observar a las vacas en producción, vacas secas y vaquillas preñadas, idealmente previo a la entrada a la sala de ordeño o a la salida de esta. En el caso de existir un grupo aparte de vacas consideradas cojas, se debe estar atento al tratamiento y evolución de este grupo completo.

2. ALTERACIONES DE LA PIEL

Otro indicador del estado de salud del rebaño son las alteraciones de la piel. Entre las lesiones frecuentes en los animales podemos mencionar: alopecias (pérdida de pelo), heridas, abscesos, dermatitis, hiperqueratosis y/o lesiones provocadas por parásitos. Debemos observar a los animales a una distancia aproximada de 2 metros por ambos lados y registrar si vemos presencia de alguna o varias de las lesiones anteriormente mencionadas. En el caso de evidenciar lesiones se debe tomar las acciones correctivas necesarias, cuidados de enfermería y en caso necesario consultar al médico veterinario.

El siguiente esquema es una guía de las áreas que debemos observar para constatar la presencia y/o ausencia de alguna lesión (Observar y evaluar ambos lados).

Animal Welfare Project 2009

Un tipo de lesión bastante frecuente de encontrar en rebaños lecheros con sistema productivo con estabulación, son las lesiones de corvejón . Esto muchas veces como consecuencia al roce con los cubículos, lo que puede ocasionar gran daño de la zona. La lesión del corvejón puede cursar con inflamación de la zona afectada. Sin embargo, se pueden encontrar lesiones solo con zonas alopécicas (sin pelo). En aquellos casos en que exista inflamación y heridas debemos tener especial cuidado porque reflejan signos visibles de dolor e incomodidad para los animales.

Existen otro tipo de alteraciones que debemos tener presente en la observación diaria del ganado como son: presencia de tos entre los animales (puede ser indicio de algún cuadro infeccioso o un ambiente con mala ventilación), si existe o no descarga nasal, presencia de descarga ocular, ocurrencia de cuadros diarreicos y descarga vulvar (endometriosis).

APROPIADA CONDUCTA

Existen diversas conductas sociales que los animales manifiestan en forma natural en grupo, estas pueden ser positivas como el llamado “groomimg” cuando un animal lame a otro (A) y que manifiesta sumisión del animal que ejerce la conducta hacia el que la recibe.

Como también existen conductas sociales con una connotación negativa y que se relaciona a peleas e incluye agresiones (B). Se debe poner énfasis en las interacciones de tipo agresivo (desplazamientos, cabezazos, patadas), para evitar lesiones en los animales. La observación de conductas como desplazamientos (C) sobre todo en el área de comederos (donde existe un animal que desplaza y otro que es desplazado), nos indica en primera instancia que el animal desplazado es jerárquicamente más bajo en el ranking. Por lo cual probablemente este animal no esté comiendo la misma cantidad que el resto. Por otra parte, los desplazamientos pueden ser una respuesta de los animales a la falta de espacio de comedero (60 cm/ vaca) o que el grupo no sea homogéneo y exista mezcla de animales de diferentes grupos (particular cuidado con vaquillas).

Por otro lado, también existen conductas que nos proveen información acerca de la experiencia de los animales con los humanos. Aquí tenemos la zona de fuga o zona

segura (espacio imaginario alrededor del animal y que cuando se invade, el animal se desplaza) es una herramienta que podemos utilizar y que nos guía acerca de la experiencia del ganado con el operario. En general, una zona de fuga pequeña (menos de un metro) nos indica que los animales se sienten seguros y no experimentan miedo cuando el operario o encargado se aproxima a ellos. Esta medida se puede aplicar a todas las vacas (lactancia, secas y vaquillas preñadas). Para medir la zona de fuga debemos asegurarnos de que los animales han notado la presencia de un humano, debemos medir a una distancia aproximada de 2 metros, observando al animal e intentando aproximarse hacia él a paso lento.

En resumen, el aprender a mirar y descifrar las señales de los animales permite comprender mejor su estado general de salud y bienestar y nos permite además realizar acciones correctivas a tiempo para evitar el sufrimiento innecesario y a su vez potenciar el sistema productivo dentro de márgenes éticos.

REFERENCIAS

Winckler, C., Algers, B., Boivin, X., Butterworth, A., Canali, E., De Rosa, G., Hesse, N., Keeling, L., Knierim, U., Laister, S., Leach, K., Milard, F., Minero, M., Napolitano, F., Schmied, C., Schulze Westerath, H., Waiblinger, S., Wemelsfelder, F., Whay, H.R., Windschnurer, I., Zucca, D., 2007. Tables of measures developed in Welfare Quality® to Monitor Animal Welfare: Dairy Cows. In: Assuring animal welfare: from societal concerns to implementation. Proceedings 2nd Welfare Quality® Stakeholder Conference.72–73 pp.