En las partes 1 y 2 de esta serie de 3 artículos, hemos destacado la importancia de medir las huellas ambientales como la huella de carbono y del agua, fundamentales para avanzar en conciencia hacia nuevos desafíos, que permitan crecer pero a la vez, sincronizar el desarrollo previniendo al máximo los impactos en los recursos naturales, optimizando sus usos, para lograr desempeños de excelencia, con indicadores positivos por kilo de producto y kilo de leche procesada, que permitan llevar una gestión ambiental sólida.

Ahora bien, en este camino, es posible identificar acciones que permiten intervenir zonas para crecer, manteniendo a el entorno natural, comprometiéndose con un ambiente industrial que promueva las capturas de carbono, el cuidado de las especies nativas a la vez, conservando y enriqueciendo aquellas zonas que se han destinado para ello, con el fin de tener instalaciones con mucha vida como verde a la vez. Administrando bien esta interrelación, es posible proteger biodiversidad, también el suelo y los recursos ecosistémicos del lugar, generando una huella positiva.

La estética o el paisaje aunque pueda parecer secundaria, es considerada también en las decisiones, buscando mantener una sincronía en colores y tonos, con el ambiente natural que los rodea, haciendo parte las instalaciones y estructuras, del valor del lugar. En las instalaciones industriales esto es posible, hemos sabido entender los beneficios de los árboles y generar una convivencia sana, de cuidados, donde las áreas verdes son parte del diseño, son parte de nuestros polos de desarrollo.

Huella de los Árboles, el Bosque y la Biodiversidad

Los bosques en nuestro entorno proveen de múltiples beneficios a través de sus servicios ecológicos, entre ellos, la capacidad de almacenar carbono desde la atmósfera, su participación en la regulación climática y un rol clave en el ciclo hídrico del área en que se encuentran. La huella de los árboles se refleja entonces, de manera silenciosa, en diversos aspectos de la vida humana así como en el bienestar de la biodiversidad que éstos albergan.

En el sitio industrial Los Tambores se ha trabajado en la restauración de un parche de bosque nativo para su recuperación y fomento forestal, siendo objeto de protección a través de planes de manejo aprobados para su gestión de conservación, como para el desarrollo de una reconversión de especies exóticas a individuos nativos. Estos planes, aprobados por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), son de suma importancia al constituirse como instrumentos para una debida planificación del patrimonio ecológico de los recursos existentes; con el objetivo primordial de propiciar y mantener las condiciones que hacen posible el desarrollo de los ecosistemas en el área de gestión.

El proceso de manejo y restauración forestal descrito ha implicado la incorporación de especies nativas de la zona, entre ellas, roble, boldo, olivillo, ulmo, lingue y laurel, realizado raleo y limpieza de la flora exótica; superando los 7.800 árboles nativos. El boldo (Peumus boldus Mol.) en particular destaca por ser una especie endémica de Chile, cuya distribución natural abarca desde la Región de Coquimbo hasta la Región de Los Lagos. Sin embargo, los registros indican que las formaciones de bosque esclerófilo de boldo más australes se encuentran en la cuenca del Río Bueno, es decir, en los alrededores del parche de bosque Los Tambores, debido al efecto de sombra de lluvia que provoca la cordillera de la costa (INFOR, 2018; UACh, 1990).

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Ejemplar de boldo en parche de bosque nativo Los Tambores, La Unión.

Huella del Manejo de Residuos y su Circularidad

Al referirse a las huellas ambientales, es inevitable abordar la gestión de residuos y con ello, a los efectos asociados a un manejo integral de éstos. Aquí es clave introducir el concepto de valorización de residuos, definido en la Ley N°20.920 como “conjunto de acciones, cuyo objetivo es recuperar un residuo, uno o varios de los materiales que lo componen, y/o el poder calorífico de los mismos”.  Toda valorización de residuos implica, directamente, el evitar que dichos residuos tengan por destino un sitio de disposición final cuyo tratamiento sea la eliminación, es decir, su depósito en forma definitiva en instalaciones autorizadas para ello.

Así cobra relevancia la huella de los materiales, de los insumos que fueron utilizados para su confección con un propósito establecido, y la forma en que se plantea hacer el mejor uso de dichos recursos. Mediante su valorización, de acuerdo con la definición, es posible recuperar al menos parcialmente el contenido de los residuos, evitando además de la pérdida de los mismos, la necesidad de utilizar nuevas materias primas para la elaboración de bienes.

La Cooperativa ha progresado en su desempeño en esta materia, plasmando en sus procesos estos conceptos a través de su Política integrada, así como mediante la participación en Acuerdos de Producción Limpia que entre sus focos han relevado la reducción del envío de residuos a instalaciones de eliminación. Esto se refleja en un aumento del 57% en el indicador de residuos valorizados respecto del total, cuando se comparan los resultados del año 2018 versus 2025. Utilizando un concepto referenciado en la primera entrega de esta serie, la valorización de residuos del año 2025 evitó la generación aproximada de 700 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), nivel comparable a las emisiones que se generan por el consumo energético de 100 hogares durante un año completo; y demostrando con ello la vinculación entre la huella de carbono y la gestión de residuos.

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Valorización (%) de Residuos en Instalaciones Industriales Colun.

Reconstruyendo Capital Natural

Vinculando los conceptos, el valor de la convivencia con los árboles, el bosque, el verde de los lugares, son factores que se ven favorecidos y a su vez favorecen la actividad industrial cuando ésta se propone como parte del ambiente, integrándose con criterios de sostenibilidad y reconociendo su constante interacción con el medio que la rodea, y la huella que deja.

La metodología de evaluación del capital natural permite incorporar las huellas ambientales planteadas en esta serie de artículos, entendiéndola como el análisis del inventario de activos naturales que proporcionan los servicios ecosistémicos. Contabilizar el capital natural es, entonces, un método para combinar información financiera, ambiental y socioeconómica, para revelar el valor de la naturaleza para las organizaciones; así como el efecto que generan las actividades productivas sobre el territorio en los mismos términos.

Evaluar el capital natural permite a las organizaciones comprender sus impactos y dependencias sobre la naturaleza, así como las oportunidades que éstos generan, favoreciendo finalmente las decisiones estratégicas para un crecimiento en sintonía con el entorno. Cuando el agua se reutiliza, se evita con ello la extracción de agua de pozo, generando una mayor disponibilidad del recurso en el acuífero. Cuando el suelo se protege conservando un bosque, aumentan los sumideros de carbono y potencialmente la presencia de biodiversidad propia del lugar. Los bosques nativos pasan a ser activos naturales, a ser infraestructura verde, presentan un servicio de barrera natural, son una inversión en capital. Se regeneran y promueven la vida.

En conclusión, las huellas ambientales corresponden a herramientas de análisis que permiten relacionar, mediante indicadores, el impacto de las actividades humanas sobre el medio ambiente y sus diversos componentes. Esta serie de artículos abordó las huellas de carbono y agua, e introdujo sus consideraciones y aplicaciones prácticas.

La evaluación del capital natural, por su parte, corresponde a una metodología que engloba las huellas planteadas y que permite comprender la relación entre las organizaciones con la naturaleza, y las formas para gestionar y favorecer dicha interacción. La forma en que se utilizan estas y otras herramientas, y sus ponderaciones, dependerán de la realidad que se analice, no obstante, el desafío es el mismo: propender hacia una huella positiva.

AGROCOLUN Edición 82 | Huellas Ambientales El valor de Convivir en Armonía con el Bosque Nativo y los Ecosistemas: Hacia una Huella Positiva [Parte 3] | AGROCOLUN Edición 82Referencias

Instituto Forestal de Chile (INFOR, 2018). Boldo (Peumus boldus Mol.). Avances en la Investigación para el Desarrollo de Modelos Productivos Sustentables. Disponible en https://bibliotecadigital.infor.cl/bitstream/handle/20.500.12220/27297/boldo-final.pdf (revisado el 19/02/2026).

Universidad Austral de Chile (UACh, 1990). Sinecología de los bosques de boldo (Peumus boldus) de la cuenca del Río Bueno, Chile. Disponible en UACH http://revistas.uach.cl/index.php/bosque/article/view/4448 (revisado el 19/02/2026).

Ley N°20.920: Establece marco para la gestión de residuos, la responsabilidad extendida del productor y fomento al reciclaje. Disponible en  https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1090894 (revisado el 19/02/2026).