Actualmente, existe evidencia científica robusta que indica que la alimentación láctea del ternero pre-destetado está asociada no solo con una mejora del bienestar animal, sino que también con una reducción en la presentación de enfermedades, mayor sobrevivencia, mayor ganancia de peso e incluso un efecto a largo plazo en la producción de esa ternera en la etapa adulta (Gelsinger et al., 2016; Van Niekerk et al., 2021). Sin lugar a duda, el manejo más importante para el recién nacido es la administración de calostro, el cual provee inmunidad pasiva al ternero (Godden, 2008; Godden et al., 2019). En publicaciones previas (Agrocolun Edición 61 y Edición 63) se discute la importancia del calostro y de otros elementos fundamentales de la alimentación de terneros. En esta edición, reforzando lo aprendido en las charlas realizadas el pasado 25 de julio y 1 de agosto, nos enfocaremos en profundizar los principales puntos en la alimentación de calostro desde una perspectiva más práctica.

Calidad del Calostro

El primer punto en el manejo del calostro es su calidad, la cual se compone de la concentración de inmunoglobulinas o anticuerpos y la calidad higiénica del calostro o carga bacteriana. En terrero, podemos usar un refractómetro óptico (% Brix) para estimar indirectamente la concentración de anticuerpos en el calostro de primera ordeña. La calidad mínima que debe tener el calostro para la primera alimentación de terneros es de 22% Brix (Godden, 2008; Godden et al., 2019). Para tener una lectura adecuada, debemos asegurarnos de que nuestro refractómetro esté limpio y calibrado con agua destilada. Un refractómetro calibrado debiese dar una lectura de 0% al poner 1 gota de agua destilada. Hay que considerar que la medición de la calidad del calostro hay que hacerla inmediatamente después de que ordeñamos a cada una de las vacas recién paridas y antes de entregar, procesar o mezclar el calostro de distintas vacas. Es importante tener presente que la concentración de anticuerpos en el calostro va disminuyendo con cada hora posterior al parto, es por eso por lo que es importante ordeñar a las vacas lo antes posible después del parto (Figura 1). Idealmente, la primera ordeña debe ser en las primeras dos horas post parto, para asegurar una alta concentración de anticuerpos y con eso potenciar la inmunidad pasiva del ternero (Godden, 2008; Godden et al., 2019).

Por otro lado, la carga bacteriana en el calostro no es algo que podamos medir en terreno, sin embargo, está estrechamente relacionada con la preparación de la glándula mamaria, la rutina de ordeño, la higiene del instrumental utilizado para la extracción de calostro y del tiempo que transcurre desde que ordeñamos el calostro y lo entregamos o procesamos para conservarlo (Godden et al., 2019). La carga bacteriana se duplica cada 20 minutos a temperatura de extracción (Leadley, 2010). Es por eso que, si no podemos suministrar el calostro en la primera media hora posterior a la ordeña, debemos disminuir la temperatura de este calostro lo antes posible, ya sea refrigerándolo o congelándolo para reducir el crecimiento bacteriano. Muchas veces existe un buen manejo en relación con el uso del refractómetro, pero el calostro queda por largas horas a temperatura ambiente y se va usando durante el día sin un mayor procesamiento. Los principales problemas derivados de este manejo son que los terneros comenzarán a demostrar signos de enfermedad en los primeros días de vida y aún más preocupante es que las bacterias reducirán la absorción de anticuerpos en el ternero recién nacido, lo cual puede llevar a una falla en la transferencia de la inmunidad pasiva. Así que, si tenemos problemas de terneros enfermos en los primeros días de vida puede deberse a la carga bacteriana del ambiente en que el ternero nace o del calostro que estamos suministrando. El límite máximo del recuento total de bacterias en calostro crudo no debe superar las 100.000 ufc/ml y para coliformes las 10.000 ufc/ml (McGuirk y Collins, 2004; Godden et al., 2019). La única manera de medir la carga bacteriana del calostro es enviando muestras a un laboratorio. En este sentido, los pasteurizadores pueden ser de una valiosa ayuda para reducir la cantidad de patógenos, pero no van a eliminar todas las bacterias presentes. Por lo tanto, la pasteurización debe realizarse lo antes posible después de la ordeña y si ese calostro no se utiliza de manera inmediata debe refrigerarse o congelarse para prevenir que se reanude el crecimiento bacteriano. En caso de no tener pasteurizador, el calostro debe ser procesado dentro de los primeros 30 minutos post ordeño para reducir al máximo la multiplicación bacteriana.

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Figura 1: Relación entre los anticuertos calostraless, la absorción de anticuerpos y los anticuerpos en suero evaluados en terneros.

Fuente: Adaptado de Animal Sciences, College of Agricultural, Consumer and Environmental Sciences, University of Illinois – Champaign (Disponible en: https://ansc.illinois.edu/static/ansc438/Motherneonate/absorption.html).

En la figura 1, la línea punteada roja indica que el intestino del ternero es permeable a anticuerpos solo por las primeras 24 horas de vida, pero la eficiencia de absorción de los anticuerpos disminuye con cada hora que pasa posterior al parto. Por su parte, la línea segmentada refleja como los anticuerpos presentes en el calostro disminuyen su concentración a medida que pasa el tiempo, cada hora posterior al parto. Línea punteada negra indica el máximo de anticuerpos calostrales en la circulación del ternero se alcanza a las 24 horas post parto para luego ir disminuyendo lenta y progresivamente.

Suministro del Calostro ¿Cuánto y Cuándo?

Nuestro segundo punto en el manejo del calostro es administrar 10 al 12% del peso vivo del ternero en la primera alimentación, esa cantidad de calostro de buena calidad nos asegurará una transferencia exitosa de inmunidad pasiva (Godden et al., 2019). Esto sucederá siempre y cuando alimentemos el calostro lo antes posible después del parto, el cual es el tercer punto en el manejo del calostro. Como discutimos en las charlas, el intestino delgado del ternero es permeable a grandes moléculas, como las inmunoglobulinas, sólo durante las primeras 24 horas de vida, pero esa permeabilidad se reduce con cada hora que pasa después del parto (Figura 1). Esto quiere decir que, aunque alimentamos calostro de buena calidad, si lo suministramos posterior a las 6 horas de vida, parte de los anticuerpos ya no podrán cruzar el intestino del ternero y por ende no podrán llegar a la circulación sanguínea, haciendo a ese animal más propenso a una falla en la transferencia de inmunidad pasiva. Idealmente, debiésemos alimentar al ternero dentro de las primeras dos horas de vida y la primera alimentación jamás debiese ser posterior a las primeras 6 horas de vida (Godden et al., 2008).

Finalmente, en convencimiento de que el verdadero motor detrás de la sostenibilidad de los sistemas de producción lechera es el capital humano y su capacitación continua para garantizar el bienestar de los animales, realizamos conjuntamente las charlas “Terneros: claves para una crianza exitosa”. Estas se llevaron a cabo en La Unión y Río Bueno con una recepción muy satisfactoria de 176 asistentes en total, por lo que agradecemos la participación activa de los cooperados y sus colaboradores, ya que su interés y dedicación hacen posible la realización de tales iniciativas. Los invitamos a seguir participando de nuestras actividades de capacitación donde juntos continuaremos cultivando el conocimiento, fortaleciendo al sector lechero y asegurando el bienestar constante de nuestros animales.

Recuerde que nuestro equipo se encuentra disponible ante cualquier consulta sobre éste o cualquier otro tema relacionado al bienestar animal. Para comunicarse con el Departamento de Bienestar Animal, por favor escriba a: [email protected]

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Referencias:

Cullens F. 2017. Michigan State University Extension: Storing Colostrum. Disponible en: https://www.canr.msu.edu/news/storing_colostrum

Denholm, K. 2022. A Review of Bovine Colostrum Preservation Techniques. Journal of Dairy Research, 89(4), 345-354. DOI:10.1017/S0022029922000711

Gelsinger S.L, Heinrichs A.J., Jones C.M. 2016. A meta-analysis of the effects of preweaned calf nutrition and growth on first-lactation performance. J Dairy Sci. 99: 6206-6214. DOI: 10.3168/jds.2015-10744.

Godden S. 2008. Colostrum Management for Dairy Calves, Vet Clin North Am Food Anim Pract. 24: 19-39. DOI: 10.1016/j.cvfa.2007.10.005.

Godden, S., Lombard, J. y Woolums, A. 2019. Colostrum Management for Dairy Calves. Vet Clin North Am Food Anim Pract. 35:535-556. DOI: 10.1016/j.cvfa.2019.07.005.

Leadley S. 2010. Calving Ease: Improving our handling of colostrum. Disponible en: https://www.calfnotes.com/pdffiles/CNCE0510.pdf

McGuirk, S. y Collins, M. 2004. Managing the production, storage, and delivery of colostrum. Vet Clin North Am Food Anim Pract. 2004 nov; 20(3):593-603. DOI: 10.1016/j.cvfa.2004.06.005. PMID: 15471626.

Van Niekerk, J., Fischer-Tlustos, A., Wilms, J., Hare, K., Welboren, A., Lopez, A., Yohe, T., Cangiano, L., Leal, L., y Steele M. 2021. ADSA Foundation Scholar Award: New frontiers in calf and heifer nutrition—From conception to puberty. J Dairy Sci. 104: 8341-8362. DOI: 10.3168/jds.2020-20004.

Acerca del autor(es)

Médico Veterinario
MSc. PhD