Debemos considerar el otoño como una época estratégica para el establecimiento y renovación de praderas en nuestros sistemas lecheros del sur de Chile. Esto se debe a la existencia de condiciones favorables de temperatura, humedad y menor competencia de malezas, lo que permite una adecuada implantación, persistencia y productividad futura de las praderas. Es muy importante mencionar que el éxito de estas prácticas depende de una correcta planificación agronómica y ejecución en terreno.
Ventajas de la Siembra o Regeneración de Praderas en Otoño
- Aprovechar la humedad del suelo si es un verano húmedo y/o existen lluvias tempranas.
- Temperaturas que favorecen la germinación y emergencia de las plantas.
- Lograr mayor desarrollo radicular antes del invierno y con ello mejorar el anclaje de las plantas y la absorción de nutrientes.
- Permiten obtener forraje en invierno y/o adelantar la productividad de la pradera en la época de primavera.
- Menor presencia de malezas o crecimiento menos agresivo de estas.
Para decidir si sembrar o regenerar la pradera, es necesario considerar algunos factores:
- Cobertura vegetal: si es superior al 70%, sería viable una regeneración.
- Composición botánica: presencia de especies deseables (tipos de ballicas, tréboles blanco y rosado).
- Condición y estado del suelo: en cuanto a fertilidad, compactación y drenaje, para definir qué especies soportarían mejor las condiciones.
- Presencia de malezas (tipo y cantidad).
- Producción anual de materia seca: para evaluar renovación.
Siembra de Praderas
Se realiza movimiento de suelo con el objetivo de corregir condiciones de fertilidad y pH (ideal 5,8–6,2), compactación, mejorar la aireación y controlar la presencia de malezas, etc. Aunque requiere mayor inversión de tiempo y recursos que una regeneración, permite también mayor velocidad de desarrollo y menos competencia con otras especies, lo que permite obtener alta producción desde el primer año.
Etapas:
- Preparación de suelo: contar con análisis de suelo para corregir pH y fertilidad, principalmente de potasio y fósforo. Realizar una buena cama de siembra con suelo mullido y evitar el exceso de humedad que genere compactación.
- Elección de especies, según condiciones y época objetivo de producción de la pradera.
- Siembra: considerar fecha de siembra, profundidad (1 – 2 cm) y dosis de semillas (25 – 35 Kg/Ha). La fecha de siembra debe ser lo más temprano posible, idealmente febrero, para asegurar producción invernal y con ello una mayor producción anual de la pradera (ver figura 1).

Regeneración De Praderas
Técnica mediante la cual se mejoran praderas existentes con menor costo y menor interrupción del sistema productivo. No se realiza movimiento de suelo, por lo que se mantiene la estructura y la mejora de especies botánicas ocurre gradualmente. Hay que tener especial cuidado con la ausencia de movimiento de suelo, ya que crea un ambiente propicio para plagas como babosas. Para evitar estos problemas, se deben implementar trampas para evaluar su presencia y no perder la pradera. De existir un alto riesgo (mayor a 5 babosas/m2 riesgo alto y mayor a 10 babosas/m2 se debe controlar sí o sí previamente), considerar consumir el material residual con corte bajo o pastoreo y/o la aplicación de molusquicidas justo antes o al inicio de la regeneración. Otros manejos importantes son evitar excesos de nitrógeno ya que los rebrotes tiernos atraen a las babosas y monitorear tempranamente (7 – 14 días) para reaplicar molusquicida de ser necesario.
El establecimiento y producción al primer año de una regeneración es más lenta y variable que una siembra, al igual que la calidad nutricional debido a la variabilidad de especies presentes.
La regeneración se realiza a través de siembra directa y existen distintas formas de reducir la competencia con otras especies presentes, ya sea mediante el uso de herbicidas selectivos; o post corte o pastoreo que vayan abriendo los espacios. Se recomienda en sistemas menos intensivos y/o con menor disponibilidad de recursos.

Manejos Post Siembra
Es clave realizar los manejos posteriores correctamente para asegurar el éxito de la renovación de las praderas, para ello es importante considerar:
Realizar temprano un buen control de malezas.
Fertilización adecuada para establecimiento con fósforo y azufre.
Evitar anegamiento y sobre pastoreo en invierno qué puedan generar perdida de plantas.
Primer pastoreo liviano y cuando las plantas estén bien arraigadas. Es importante no retrasarlo demasiado ya que se genera competencia y pérdida de plantas.
Comentarios Finales
Las siembras y regeneraciones de praderas en otoño representan una oportunidad importante para mejorar la eficiencia productiva de los recursos forrajeros y maximizar su producción anual. El buen resultado de estas dependerá de las decisiones que se tomen y los tiempos en que se implementen esos manejos. Es por esto que es muy importante planificar correctamente las fechas, para no perder tiempo ni disminuir productividad.
Ante cualquier consulta, no dude en acudir a los profesionales del área de Agroservicios de Colun.
Referencias:
Demanet, R. (2020). Aspectos a considerar en el establecimiento y mantención de praderas. Praderas y Pasturas.












