Gestionando su Negocio Lechero
Uso Concentrado: Un Aliado Estratégico en la Producción Lechera

0
44

Como ya se ha mencionado en las publicaciones anteriores, la alimentación ocupa el primer lugar dentro de la estructura porcentual de los costos, con una participación que va desde el 50-70% del costo total, incluyendo tanto los insumos para producción de forrajes (semilla, fertilizantes, agroquímicos y servicios de maquinarias) como la compra de alimentos externos (forrajes, concentrados y subproductos).

El uso del concentrado es una de las mejores estrategias para el aumento de la producción individual de las vacas, pero si esta estrategia no está bien programada o justificada, puede perjudicar seriamente los costos de producción y por ende el resultado de nuestra explotación.

Factores a considerar en el uso del concentrado

Porcentaje de participación en la dieta total: El objetivo del uso del concentrado es para potenciar la producción, ya que en condiciones normales, la respuesta en leche de 1 kg de concentrado es más alta que la de 1kg de Materia Seca (MS) de forraje. Sin embargo, por condiciones de salud ruminal, el concentrado no puede superar el 40% de la dieta diaria de una vaca (base MS). De forma sencilla y teniendo como base que el consumo de una vaca se calcula como el 3% de su peso vivo, una vaca de 500 kg *3%, tiene un consumo de 15 Kg de MS/día, y podría consumir hasta 6 Kilos de concentrado. Esto en términos generales, ya que es importante considerar, no sólo la cantidad de concentrado a suministrar, sino también, el tipo de concentrado, que afectaran el balance energía proteína de la dieta.

Un consumo mayor de concentrado puede afectar seriamente el rumen de la vaca, produciendo acidosis, laminitis y posteriormente cojeras, lo que influye negativamente en la producción, aumentando los costos de producir 1 litro de leche, tanto como por una menor dilución de estos, ya que la producción por vaca disminuye; como por el aumento del costo sanitario ya que será necesario aumentar el uso de medicamentos para contrarrestar esta acidosis y las cojeras que se producirán producto de esta.

Por otra parte las cojeras provocan dificultad de desplazamiento y por lo tanto dificultad para que la vaca se alimente, pérdida de apetito por lo que baja el consumo de alimento y por ende la producción; baja en la reproducción ya que una vaca enferma ve afectado su comportamiento normal y no muestra celo; y en casos extremos la muerte de la vaca.

Todo lo anterior repercute negativamente en los costos, ya sea por una baja en la producción y menor dilución de costos, como por aumento de ellos.

Etapa de lactancia: Alimentar según etapa de lactancia, también es una muy buena estrategia para usar el concentrado de forma más eficiente, ya que las necesidades de una vaca en el peak, son muy distintas a las de una vaca que ya está cerca del secado, además la respuesta al uso del concentrado en los primero 100 días de lactancia es mucho más alta que la de la vaca en último tercio, en donde fisiológicamente está bajando su producción ya que entra en preparación para su próximo parto. Hacer esta diferenciación a la hora de alimentar a las vacas podrá disminuir costos y priorizar las vacas que retribuirán de mejor manera el uso del concentrado.

Época del año: Debido a las variaciones en la disponibilidad de forraje y su composición nutricional, la estrategia de uso del concentrado debe ser distinta. En Primavera, donde hay una mayor disponibilidad de forraje, y donde se puede producir leche más barata, la adición de concentrado debe ser una herramienta para compensar los excesos de proteína y sacarle el mejor partido a nuestra praderas. Por otro lado en el Invierno en donde el aporte de pradera es muy bajo o nulo, se hace indispensable un concentrado de calidad que permita complementar nuestras reservas de forraje conservado.

Tipo de concentrado (materias primas, concentrado comercial): Según la preferencia, logística e instalaciones del predio, se puede optar por diferentes tipos de concentrados. Al usar materias primas se está completamente seguro de la calidad del alimento que se está suministrando y por lo tanto los nutrientes con lo que se está aportando, si bien puede resultar una alternativa más cara por kilo de producto, la eficiencia en la conversión insumo/ producto suele ser más alta.

Tipo de vaca: La respuesta productiva de las vacas a los aportes de concentrado también varía según el potencial genético de los animales ya que vacas de tenor más lechero tienen una mejor conversión del concentrado a leche, no así una doble propósito, donde parte importante del concentrado está destinada al aumento y mantención del peso corporal. Los rendimientos de las vacas lecheras (productivos, reproductivos y sanitarios) son muy variables en función de la raza y la estrategia de alimentación empleada. Es así que una Holstein tendrá una mejor respuesta en leche al uso del concentrado, que una Montbeliarde y que una Yersey. Elegir el tipo de raza que más se adecue al sistema productivo seleccionado resulta esencial para el ajuste entre los aportes y la demanda de alimento a lo largo de su lactancia.

Intensificación: A medida que se intensifica un sistema, por más importancia que se le dé a la pradera, el costo del concentrado pasa a ser más relevante y el de la pradera disminuye. Esto debido a que, en el caso de sistemas pastoriles ya estabilizados, que en general ya no tienen mayores inversiones en corrección, el costo en que se incurre año a año en praderas sueles ser similar, al aumentar la carga y por ende la producción por hectárea, el costo relativo de praderas baja y el de concentrado se mantiene ya que el consumo de concentrado no cambia.

Para entender mejor lo anteriormente expuesto, se pone el siguiente ejemplo, en donde el gasto en insumos para la producción de forraje por hectárea, ya está estabilizado, se tienen vacas de una producción de 6.000 litros por lactancia, lo que da un promedio de 19,7lt/día, el concentrado se suministra a razón de 5 kilos por vaca y el precio del kilo de ese concentrado es de $220.

Si lo único que se varía es la carga animal, obviamente aumenta la producción por hectárea, y ya que el gasto de pradera está en función de la hectárea, el costo de pradera por litro producido disminuye, y el del concentrado que está relacionado a cada vaca se mantiene igual.

En sistemas lecheros en que ya han llevado la carga a un óptimo (2,5 UA/há), y con una producción de leche por hectárea en rangos ideales (14.000 -18.000 litros), en general se da una relación 3:1 concentrado v/s fertilizantes, es decir, que en sistemas ya estabilizados en carga y producción, la relación en el gasto entre ambos ítems es de 3 veces más gasto en concentrados que en fertilizantes.

Si se trabaja inteligentemente en las economías de escala y, al implementar el ejemplo anterior se logra mantener constante los costos fijos (mantención, electricidad, gastos generales, etc), al igual que lo que ocurre con la pradera, su participación porcentual en el litro de leche deberá disminuir, y por lo tanto el costo por litro total debería ser menor, lo que nos permitirá la obtención de un mayor margen por litro.

Por último es importante considerar el concentrado como un complemento y no como un sustituto de la pradera. Al usarlo como un suplemento podemos tener respuestas de 1,7 litros de leche por cada kilo de concentrado en cambio al ser usado como un sustituto de nuestra pradera esa respuesta baja o puede no existir.

Cualquier consulta no dude en acercarse al equipo de la Subgerencia de Insumos y Servicios a Cooperados de COLUN.